Momento Espírita
Curitiba, 20 de Outubro de 2017
busca   
no título  |  no texto   
ícone Mala nota

El director de una escuela islámica de Paquistán envió una carta a los padres de los alumnos, cuando los exámenes estaban por comenzar.

La imagen de la carta dio la vuelta al mundo, tras ser compartida por uno de los padres a través de una red social, elogiando la postura y las palabras de la escuela.

Queridos padres, la semana de exámenes está por comenzar. Sé que estáis esperando que vuestros hijos salgan bien.

Entretanto, por favor, recordad que, entre los estudiantes que están allí sentados para hacer el examen, hay un artista que no necesita entender las Matemáticas; hay un emprendedor al que no le importan la Historia o la literatura; hay un músico cuyas notas en Química no importan; hay un deportista cuya preparación física es más importante que la Física…

Si vuestro hijo obtuviere las mejores notas, ¡muy bien! Pero si no es así, por favor, no le quitéis su autoconfianza ni su dignidad.

¡Decidle que todo está bien! Solo es un examen. Él fue forjado para cosas mucho más importantes en la vida.

Decidle que, independientemente de su nota, vosotros lo amáis y no lo juzgáis. Hacedlo, por favor.

Y cuando lo hayáis hecho: miradle conquistar el mundo. Un examen o una mala nota no le quitará sus propios sueños o su talento.

Y, por favor, no penséis que médicos o ingenieros son las únicas personas felices en el mundo.

Con cariño, la Dirección.

*   *   *

Vivimos en un mundo donde todavía valoramos más la formación intelectual de los niños que su construcción moral.

¡Para ser alguien en la vida, tienes que estudiar! – Cuántas veces ya hemos oído o hemos dicho estas palabras…

Es natural que padres que vienen de una generación que no tuvo acceso al estudio, a la escuela, lo deseen más que nada para sus hijos.

Es comprensible este deseo de formación del intelecto, pues eso les abre muchas puertas en el mundo. El Espíritu necesita desarrollarse en este ámbito, necesita conocer, trabajar para su sustento y a la vez ser pieza útil en la sociedad.

Entretanto, el Espíritu no es solo su intelecto. Somos nuestros valores, nuestras virtudes, nuestras creencias.

Así, el éxito de alguien en la vida no puede ser medido solamente por sus conquistas en el ámbito del conocimiento o en la esfera material.

Tener éxito, o mejor, ser exitoso en la existencia, significa principalmente ser un hombre de bien.

Si las conquistas intelectuales no han sido las mejores; si los logros materiales, el patrón de vida y el patrimonio no han sido los deseados o calificados por el mundo como excelentes, no nos preocupemos demasiado.

Los patrones del mundo son a veces patológicos, y muchos de ellos están en el ámbito de las ilusiones materialistas.

Los valores de un alma no están en sus bolsillos, sino en el bien que puede hacer a su alrededor. Están en las relaciones que edifican; están en el ejemplo de dignidad que propaga a los suyos.

Este es el verdadero éxito tras toda una vida. Es esto lo que nos traerá paz tras el término de cada fase de nuestra evolución.

A los padres decimos: Tened calma. La institución de enseñanza más importante es el hogar y sus relaciones. Es el amor compartido y ejemplificado diariamente.

Son las notas de los exámenes morales las que nos harán aptos, o no, a seguir adelante en la escuela de las vidas sucesivas.

Redacción del Momento Espírita, con base en
materia publicada por el periódico
Independent,
el 4 de octubre de 2016.
En 4.10.2017.

© Copyright - Momento Espírita - 2017 - Todos os direitos reservados - No ar desde 28/03/1998