Momento Espírita
Curitiba, 23 de Julho de 2024
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No se dan cuenta

De que les seguimos con la mirada

Mientras se hacen pequeños para la vista

Y grandes para el mundo.

 

No se dan cuenta

De cómo nos fascina ese proceso del que un día hemos sido gigantes

Que ahora los miramos como se miran las montañas.

 

No se dan cuenta

Que buscar similitudes en los rasgos es, a veces, buscar partes de nosotros mismos.

Niños y niñas internos que quieren volver a jugar.

 

No saben

Que, si pudiéramos, los llevaríamos en nuestro regazo un poco más.

 

Pero la naturaleza es sabia.

Y nuestra espalda se debilita

Y sus piernas se fortalecen.

Necesitan caminar.

 

No se dan cuenta

De que una vez les dimos parte de su vida

Y que ahora estamos dispuestos a darles toda la nuestra.

 

Curioso.

No necesitamos que se den cuenta, ni que vean, ni siquiera que reconozcan.

El amor se alimenta de sí mismo.

                                                   *   *   *

Este matiz de gran amor, que aporta mil colores al corazón de los padres, es tan hermoso como la más vibrante y persistente puesta de sol dirigida por Dios.

Encontramos un amor que no necesita retribución, que no tiene intereses, un amor que se alimenta de la alegría de amar.

Habrá un día en que todas nuestras relaciones serán así.

Ya no iremos por ahí desesperados, buscando ser amados, ser completados, llenar vacíos que no conseguimos llenar.

El amor al prójimo, el amor donación, la caridad, nos impregnarán sin que nos demos cuenta y, además, vendrán acompañados de un sentimiento de paz interior, de coraje para afrontar las adversidades y los desafíos.

Si ya puedes amar así, aunque sea un poco, aunque sea a pocos, siéntete feliz. Estos son los primeros pasos. Y qué hermosos pasos...

Date cuenta del bien que te hace amar. No esperes nada a cambio, no esperes gratitud, no esperes reconocimiento. Tu amor es mucho más grande que eso.

El amor que da porque recibe, sigue siendo un amor pequeño. El amor que da porque es de tu propia naturaleza, porque te hace feliz, es un amor grande.

No lo esperes de tus hijos, no lo esperes de tu cónyuge, no lo esperes de tus amigos.... Ya puedes contar con los más grandes de todos los amores: el del Creador y el tuyo propio.

Por supuesto que es bueno ser amado, por supuesto que seguimos necesitando de acogimiento, de afecto, de apoyo, en los momentos en que flaqueamos.

Además... El mundo no está hecho sólo de personas ingratas e insensibles. Habrá otros como tú, dispuestos a amar, que se acercarán a ti por afinidad, por similitud de principios y objetivos.

Así que, ¡ama! Ama liberando. Ama acogiendo. Ama perdonando. Ama comprendiendo.

¡Ama! Y así como el barro nunca ofende a la luz, la ofensa ya no te alcanzará.

Ama, sabiendo que la miseria es fruto de la ignorancia. Ayuda a las víctimas de ese mal. ¡Cuántos hermanos necesitan tu apoyo y comprensión!

Escucha sin rebelarte. Observa sin juzgar. Pero, proponte siempre actuar, hacer tu parte, por pequeña que sea.

Recuerda: el amor se alimenta de sí mismo. Por eso, nunca te faltará ánimo, vigor y voluntad de vivir.

 

Redacción del Momento Espírita, con
transcripción del poema
Eles não
percebem, de Andrey Cechelero
El 30.8.2023

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