Momento Espírita
Curitiba, 21 de Agosto de 2026
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ícone Provocando escándalos

Profundo conocedor de Sus ovejas, Jesús de Nazaret afirmó que el escándalo se hace necesario en la Tierra. Pero advirtió sobre la responsabilidad de quien lo provoca.

En 1937, el pintor español Pablo Picasso concibió la célebre obra Guernica. El cuadro retrataba la terrible masacre perpetrada por la Alemania nazi contra aquella ciudad durante la Guerra Civil Española.

Durante la Segunda Guerra Mundial, su apartamento en París fue invadido por soldados alemanes. Al encontrar los bocetos de la obra, uno de los militares le preguntó de inmediato: ¿Usted hizo ésto?

Con serenidad, el pintor respondió: Yo no, ustedes lo hicieron. ¿Cuál sería el verdadero escándalo: pintar Guernica para denunciar el mal o ser responsable de la masacre?

A finales del siglo XIX, un escándalo político sacudió Francia. El judío Alfred Dreyfus, oficial de artillería del Ejército francés, fue condenado a prisión perpetua bajo la acusación de alta traición.

El proceso, sustentado en documentos falsos, se llevó a cabo a puerta cerrada, impidiendo que el inocente presentara pruebas a su favor.

Inconforme, su familia luchó sin éxito por la revisión de la sentencia. En busca de apoyo, recurrió al escritor Émile Zola, quien, indignado, publicó en la primera página de un periódico una carta abierta al presidente de la República que quedó conocida como Yo acuso.

Eso le costó el exilio en Londres. Sin embargo, el impacto de la publicación fue tan grande que el proceso fue reabierto, el verdadero traidor fue descubierto y Dreyfus, después de 5 dolorosos años de prisión, recuperó la libertad.

En 1857, cuando Allan Kardec publicó El Libro de los Espíritus, provocó un escándalo que sacudió las bases de la filosofía y de la religión.

Él y sus seguidores enfrentaron severas persecuciones, que culminaron en el Auto de Fe de Barcelona, en 1861, cuando 300 libros espíritas fueron quemados por orden del obispo local.

No menores, con toda seguridad, fueron los escándalos provocados por Juan el Bautista al anunciar que venía a preparar los caminos del Señor.

Y por el Nazareno, que nos presentó a Dios como Padre de todos los habitantes del planeta. Un Dios de amor, misericordia y justicia, que ampara a Sus hijos.

Numerosos escándalos provocaron los primeros seguidores de Cristo, descendiendo a las arenas del circo romano mientras entonaban alabanzas, dando testimonio de la marcha que emprendían hacia la verdadera vida.

La historia demuestra que casi todo gran avance moral, científico o artístico comenzó como un escándalo.

La afirmación de Galileo Galilei de que la Tierra giraba alrededor del Sol fue un escándalo que sacudió la visión del mundo de aquella época.

La lucha para que las mujeres tuvieran derecho al voto y el movimiento por la Abolición de la Esclavitud fueron considerados actos escandalosos que destruirían la familia y la economía.

Podemos decir que el escándalo positivo es el dolor del crecimiento intelectual y moral de la humanidad. Destruye un viejo orden para que una forma más elevada de pensamiento, justicia o empatía ocupe su lugar.

¿Qué tal si nos convertimos en promotores de escándalos positivos, actuando como verdaderos seguidores del Hombre de Nazaret?

Redacción de Momento Espírita, con base en el artículo
 
O mundo precisa de mais escândalos positivos, de
 Marcelo Anátocles Ferreira, del periódico Mundo Espírita,
 edición 1703, año 94, de la Federación Espírita de Paraná.
Traducido por el Grupo Momento Espírita de Colombia
El 21.8.2026

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