¿Alguna vez te has dado cuenta de la importancia de tu hogar?
No nos referimos al valor económico de tu casa, sino a la importancia del abrigo y la calidez del hogar.
En el ajetreo de nuestra vida diaria, muchos de nosotros no pensamos en lo que significa tener un hogar al cual volver al final de un día de trabajo intenso y agotador.
Sin embargo, el hogar es la base segura de todos aquellos que poseen ese gran tesoro.
Hemos acompañado las historias de personas que alcanzaron un gran éxito en las artes, en la música y en los deportes, y todas ellas señalan la unión familiar como su punto de apoyo más seguro.
Existen personas que lucharon contra dificultades, atravesaron necesidades de toda índole, pero lograron salir adelante gracias al cariño y a la dignidad de sus padres, quienes les brindaron el apoyo necesario para vencer los obstáculos.
Por esa razón, el hogar es un elemento indispensable como base para una vida de éxito.
No importa el tamaño de la construcción ni el material con el que esté hecha, sino que sea un verdadero nido de amor, afecto y amistad.
Puede ser una mansión o una humilde choza...
Un bungaló o una vivienda sencilla...
Puede faltar el pan, pero no debe faltar el abrazo lleno de ternura de una madre dedicada...
Puede faltar una cama confortable, pero no deben faltar los brazos fuertes de un padre que sostiene y orienta...
Puede faltar el lujo, pero no debe faltar el toque delicado de una madre esmerada.
Pueden faltar muchas cosas, pero no puede faltar el diálogo amistoso que fortalece los lazos y sirve de puente para el entendimiento en todas las circunstancias.
La casa puede ser frágil y no ofrecer resistencia frente a la lluvia fría. Pero el hogar debe ser lo suficientemente fuerte para resistir los embates de las drogas y de todos los vicios.
La construcción puede tambalear bajo los azotes de los vientos implacables. Pero el hogar debe permanecer firme, aun frente a los ataques más duros de la indignidad y de la deshonra.
Si nunca habías pensado en esto, piensa ahora.
Y al caer la tarde, mientras el sol se despide del día y el manto oscuro de la noche se extiende sobre la ciudad, y tú, vencido por el cansancio, divises tu hogar con las puertas abiertas y a un familiar con los brazos abiertos para decirte:
¡Hola! ¿Cómo estuvo tu día?- entonces comprenderás cuán importante es poder volver a casa.
Con lluvia o con sol, allá está nuestro hogar para recibirnos y brindarnos refugio.
Por esa razón, valoremos ese refugio seguro en el que pasamos la mayor parte de nuestras vidas, valorando también a quienes lo comparten con nosotros de ese pequeño oasis y procurando que sea un verdadero puerto seguro.
Y nunca olvidemos que el hogar, aun cuando esté marcado por los dolores propios del perfeccionamiento de quienes lo integran, es el taller purificador donde deben forjarse las bases sólidas de la Humanidad de todos los tiempos.
Pensemos en ello.
Redacción de Momento Espírita.
Traducido por el Grupo Momento Espírita de Colombia
El 24.8.2026