Muchas veces, caminamos por el sendero de la existencia sin darnos cuenta de cuántas semillas de luz son sembradas en nuestro interior por almas generosas que se cruzan en nuestro camino.
Son pequeños gestos, palabras de aliento o momentos de auténtica dedicación que cambian el rumbo de nuestras vidas, sin que tengamos la sensibilidad de agradecerlos.
Y, sin embargo, la gratitud es una virtud que debemos cultivar, sin olvidarnos de expresarla a quien, en algún momento, nos ofreció su atención, su orientación, su gentileza.
Recordamos a un niño de siete años que vivía en Mount Vernon, Nueva York. Solía visitar la biblioteca pública acompañado por su madre.
Un día se acercó a Connie Mauro, la bibliotecaria infantil, y le explicó que necesitaba leer algo corto durante el fin de semana para presentar un informe en la escuela el lunes.
Con paciencia, Connie buscó un libro corto, le entregó su primera tarjeta de usuario y lo ayudó a iniciar una relación con la lectura que nunca más abandonaría.
Para ella, fue apenas un gesto cotidiano, el simple cumplimiento de su trabajo.
El niño creció y se convirtió en un reconocido actor de Hollywood, director y ganador de importantes reconocimientos: Denzel Washington.
Con el paso del tiempo, Connie envejeció y fue a vivir a una residencia asistida en Marietta, Georgia. Cuando estaba a punto de cumplir noventa y nueve años, el equipo del lugar grabó un video recordando al niño que acudía a la biblioteca en Nueva York.
La grabación llegó a manos de Washington. Conmovido por el recuerdo, él la llamó por teléfono. Le dijo, emocionado, que todavía recordaba aquel día y que nunca había dejado de leer.
Prometió visitarla. En diciembre de 2016, él cumplió su palabra.
Connie reconoció inmediatamente al hombre famoso, pero también vio en él al niño que, tiempo atrás, había buscado un libro para una tarea escolar.
Denzel la besó, sostuvo sus manos y pasó un largo rato conversando con ella. Por su parte, Connie, desbordando cariño, había tejido dos bufandas, una para él y otra para su esposa.
También le entregó un libro con una dedicatoria.
*
Ninguno de nosotros sabe adónde nos llevará la vida ni quién terminará influyendo profundamente en nosotros.
¿Cuántos llevamos en nuestra historia a benefactores a quienes olvidamos agradecer? Un profesor que supo ver nuestro potencial, un amigo que nos tendió la mano en un momento de dolor, un compañero cuya sonrisa iluminó un día sombrío.
La gratitud es la memoria del corazón. Que podamos rescatar de nuestros recuerdos a esas almas queridas y, aunque sea en pensamiento, decirles un profundo gracias.
Que sigamos sembrando pequeñas semillas de bondad, influyendo positivamente en otras vidas. Pero que jamás nos olvidemos de quien plantó una flor en el jardín de nuestra vida, nos ofreció un consejo, nos abrazó en un día de triunfo o de tristeza.
¡Seamos agradecidos! ¡Expresemos nuestra gratitud!
Redacción de Momento Espírita, con datos biográficos de
Denzel Washington. Consulta realizada el 18.7.2026.
Traducido por el Grupo Momento Espírita de Colombia
El 1º.9.2026