Momento Espírita
Curitiba, 15 de Setembro de 2026
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ícone Cuando nos sentimos vacíos

Si observamos con atención la sociedad en la que vivimos, percibiremos que estamos cada vez más inmersos en una cultura de inmediatez, utilitarismo y apariencias.

La alucinación mediática, al servicio del mercantilismo, viene desacralizando al ser humano, que termina perdiendo su sentido existencial y cayendo en el vacío de sí mismo.

Parece que hemos sido arrastrados hacia una verdadera prisión del reloj, que impide vivir cada experiencia en su plenitud y totalidad.

El tiempo transcurre rápidamente y todo pasa casi sin dejar huellas de su acontecer.

Se ha creado la exigencia de que todos deben estar en un interminable banquete de alegrías, aparentando comodidad y bienestar todo el tiempo, aunque estén lejos de la realidad.

En tiempos de utopía, se valora más lo que se muestra y se exhibe que lo que realmente se es.

El culto a la personalidad tiene primacía y ha llegado a extremos, llevando a las personas a sacrificios quirúrgicos y tratamientos de alto costo únicamente para modificar la estructura del cuerpo.

En esa frustrante búsqueda de placeres pasajeros, huimos de la tristeza y de la moderación como si fueran trastornos de conducta.

Olvidamos que la tristeza legítima y necesaria es una pausa importante para nuestra recuperación emocional frente a las extravagancias de la vida cotidiana.

Cuando reprimimos nuestras emociones para usar la máscara de una felicidad carente de contenidos verdaderos, inevitablemente el cuerpo enferma. Es una señal de alerta.

El egoísmo pasa a reinar, produciendo el aislamiento en medio de la multitud y la soledad íntima del alma.

El resultado final de toda esa cultura perversa es la presencia del vacío existencial.

Un vacío que consume al ser humano, arrojándolo a la depresión y empujándolo hacia abismos aún mayores, como la huída de la vida.

Pero ¿cómo escapar de esa trampa y alcanzar los objetivos de la vida?

Necesitamos recordar que ninguna persona se encuentra en la existencia corporal por imposición del azar ni por la determinación de un destino ciego.

Existe una finalidad impostergable en el renacimiento del Espíritu en un cuerpo de carne.

Somos como gemas preciosas que necesitan ser lapidadas, a veces mediante los choques y roces cotidianos, precisamente para liberar la luminosidad que duerme en nuestro interior.

Ese ser que hoy sufre las presiones de la sociedad es, ante todo, inmortal, creado por Dios para vivir en plena armonía durante su viaje orgánico.

Por lo tanto, si experimentamos ese vacío interior, desmotivados para vivir o para trabajar en favor de nuestro propio bienestar, escuchemos el amoroso consejo.

Abrámonos al amor y dejémonos conducir por sus desconocidas emociones. Ellas nos traerán calma al alma y significado a la vida.

Reflexionemos y hagamos una pausa en esta carrera hacia ninguna parte.

Consideremos la vida como una oportunidad para sonreír y producir, descubriéndonos útiles para nosotros mismos y para la comunidad.

No hay vacío que pueda mantenerse después de un gesto de caridad genuina, después de momentos de entrega, después de la conexión profunda con Dios mediante la oración sincera de todos los días.

Redacción de Momento Espírita, con base en el mensaje
 Vazio existencial, por el Espíritu Joanna de Ângelis, psicografia
 de Divaldo Pereira Franco, en la reunión mediúmnica del
29.10.2008, en el Centro Espírita Caminho da Redenção,
 en Salvador, Bahía (Brasil).
Traducido por el Grupo Momento Espírita de Colombia
El 14.9.2026

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