Momento Espírita
Curitiba, 22 de Outubro de 2026
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ícone Aprovechar la luz

El evangelista Juan registró las palabras del Nazareno: Caminad mientras tenéis luz, para que las tinieblas no os sorprendan, pues quien anda en las tinieblas no sabe adónde va. Mientras tengais luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz.

Se trata de una curiosa advertencia dirigida a los seguidores del Maestro.

Naturalmente, no fue dirigida solamente a aquella pequeña multitud que lo rodeaba en esa ocasión.

Representa un llamado a nuestro crecimiento, al conocimiento y a la práctica del bien mientras están a nuestro alcance, antes de que la oscuridad de la ignorancia o las dificultades impidan nuestro progreso.

Se trata de una exhortación a aprovechar la oportunidad de iluminación interior durante el tránsito por la vida corporal que nos ha sido concedida.

En la Tierra, nos encontramos situados entre el pasado y el futuro.

Por lo general, nuestras experiencias anteriores no están al alcance de la memoria para que no nos perdamos en vanidades, rencores y culpas por lo que vivimos anteriormente, antes de renacer en el presente.

El futuro, por su parte, es una incógnita para nosotros. Dependerá de lo que construyamos. En cambio, los tesoros del presente representan oportunidades preciosas.

Así, para que el futuro surja adornado de bendita luz, es importante que aprovechemos bien el tiempo actual.

Sobre todo porque somos pocos los que traemos del pasado un bagaje de acciones nobles y experiencias dignas.

La mayoría de nosotros llega a la existencia actual con innumerables problemas por superar. Son vicios, enemistades o fragilidades morales de las más diversas clases.

Esta situación desoladora necesita ser transformada mediante la santa oportunidad del momento presente.

Es urgente que valoremos la existencia terrenal tal como se presenta.

Por lo tanto, nos corresponde no soñar con facilidades indebidas ni quejarnos de los desafíos que surgen.

La vida en la Tierra, aunque transitoria, es la llama que nos pone en contacto con el servicio que necesitamos. Y cada uno de nosotros se encuentra situado en la época ideal, en el lugar adecuado y con las personas con quienes debe convivir.

El camino que se presenta difícil, a veces áspero, posibilita la jornada de ascensión. Representa la luz que debemos aprovechar bien.

En el esfuerzo por vivir dignamente, se hace posible reparar, corregir, reconciliar y enriquecernos con valores espirituales.

Conviene reflexionar sobre la advertencia del Maestro: caminar mientras haya luz, para no ser sorprendidos por las tinieblas.

La vida en el cuerpo físico pasa muy rápidamente.

No nos será provechoso elegir el camino del vicio o del egoísmo, porque nuestra conciencia inmortal se presentará luminosa o entenebrecida de acuerdo con lo que decidamos vivir.

Para no encontrarnos inesperadamente con un corazón sumido en las tinieblas, es urgente que aprovechemos el don del tiempo para construirnos a nosotros mismos, mejorándonos.

Es saludable alejarnos de nuestra condición inferior mediante la adquisición de una comprensión más elevada. La ley es de progreso y de ascensión.

Con las características de la mejoría y el perfeccionamiento en nuestra marcha, al final de la jornada habremos de sentirnos felices por merecer los laureles de la victoria.

Pensemos en ello.

Redacción de Momento Espírita, con base en el cap. 6 del libro
 
Pão nosso, por el Espíritu Emmanuel, psicografía de Francisco
 Cândido Xavier, ed. FEB, y transcripción del Evangelio de Juan,
 cap. 12, versículos 35 y 36.
Traducido por el Grupo Momento Espírita de Colombia
El 16.10.2026

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