Momento Espírita
Curitiba, 31 de Julho de 2026
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ícone Tres preguntas

Se cuenta que un soberano, con el propósito de gobernar mejor, buscó a un sabio para que lo ayudara a establecer la mejor estrategia.

Se vistió con ropas sencillas y, antes de llegar a su destino, apeó de su caballo, dejó atrás a sus guardaespaldas y continuó solo.

El sabio estaba cavando la tierra frente a su cabaña. El rey llegó y le dijo:

He venido a buscarlo porque necesito que responda tres preguntas: ¿Cómo puedo aprender a hacer lo correcto en el momento oportuno?

¿Quiénes son las personas a las que debo prestar mayor atención?

¿Y cuáles son los asuntos a los que debo dar prioridad?

El sabio no respondió y continuó cavando, mostrando dificultad para realizar la tarea.

El rey se ofreció a cavar en su lugar y preparó dos largos semilleros.

Al final de la tarde, como no había obtenido ninguna respuesta, se dispuso a partir.

Entonces, desde el bosque apareció un hombre corriendo. Estaba herido y cayó desmayado.

El rey y el sabio lo socorrieron y lograron detener la hemorragia. Lo llevaron hasta la cama. Y, como ya había anochecido, el rey se sentó a la entrada de la cabaña y, cansado, se quedó dormido.

Al despertar por la mañana, tardó unos instantes en darse cuenta de dónde estaba. Miró hacia el interior de la cabaña. El herido lo observó y le pidió perdón.

No tengo nada que perdonarle, dijo el rey.  Ni siquiera lo conozco.

Pero yo sí lo conozco. Usted encarceló a mi hermano y yo juré acabar con su vida. Lo esperé escondido en el bosque para matarlo.

Pero usted no regresó. Salí de mi escondite y sus guardias me hirieron.

Huí de ellos. Habría muerto desangrado si usted no me hubiera socorrido. Si sobrevivo, seré el más fiel de sus servidores.

El rey se alegró de haber conseguido la paz con su enemigo. Le dijo que enviaría a su médico para atenderlo.

Se levantó y fue a buscar al sabio, que estaba sembrando en los semilleros que habían cavado el día anterior.

Entonces, ¿va a responder a mis preguntas?

Levantando la mirada, el sabio respondió:

Su Majestad ya tiene todas las respuestas.

Y, ante la sorpresa del rey, explicó:

Si Su Majestad no hubiera sentido compasión por mi debilidad ayer y no hubiera cavado estos semilleros por mí, al marcharse habría sido atacado por aquel hombre.

Se habría arrepentido de no haber permanecido conmigo. Por eso, el momento más importante fue cuando cavaba los semilleros.

Yo era la persona más importante. Hacerme ese favor fue lo más importante.

Después, cuando el que casi fue su asesino llegó corriendo, el momento más importante fue cuando usted cuidó de él. Si no lo hubiera hecho, él habría muerto sin reconciliarse consigo mismo.

Por eso, él era la persona más importante. Y lo que usted hizo por él fue lo más importante.

Entonces, Majestad, solo existe un momento importante: el ahora.

La persona más importante es aquella con quien usted está, porque nadie sabe si volverá a encontrarse con otra persona.

Y el asunto más importante es hacer el bien a esa persona con quien está, porque ese es el gran propósito de la vida.

*

La hora de actuar es ahora. El lugar donde nos encontramos es el más adecuado. Las personas que están con nosotros son las indicadas para nuestra vida y para nuestro crecimiento.

Pensemos en ello.

Redacción de Momento Espírita, con base en el capítulo
 
Três perguntas, de León Tolstói, incluido en O livro das virtudes,
 de William J. Bennett, vol. II, ed. Nova Fronteira.
Traducido por el Grupo Momento Espírita de Colombia
El 29.7.2026

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